Seguridad ciudadana. Exageraciones y errores periodísticos

 

 

Dardo López-Dolz. Magister y abogado peruano. Fue Asesor de la Alta Dirección en Resolución de Conflictos por el Ministerio de Salud y, entre 2006 y 2007, fue Vice Ministro del Interior por el gobierno peruano. Experto en seguridad ciudadana, gestión del  sistema de seguridad nacional del estado.

 

 

 

 

 

El ejercicio de cualquier profesión u oficio exige investigación y conocimiento para opinar o afirmar algo públicamente. El periodista, como comunicador, no está libre de esa regla moral.

Lamentablemente la adicción contemporánea al sensacionalismo, la contaminación impune del activismo político y no pocas veces (como sucede con funcionarios) el encargo remunerado –auspiciado o estimulado con promesas de premios, viajes o títulos– suelen ser puestos por encima de la búsqueda la verdad, razón de ser del periodismo, lo que convierte cualquier profesión en el más vil de los oficios.

En el último fin de semana un programa de opinión, haciendo evocar uno o más de los vicios descritos en el párrafo anterior, arremetió contra el porte civil de armas, contra SUCAMEC y contra un modelo específico de arma, la AR15, atribuyéndole a un trozo de plástico y fierro vicios humanos.

La reticencia del conductor de la nota a invitar a verdaderos expertos y que se saltaran a la garrocha al superintendente responsable de la materia, hace dudar sobre la real motivación de la nota. 

El AR15 (no R15) es un arma de hombro semiautomática que se importa y comercializa legalmente desde 1980 (con intervalos de suspensión no escrita en tiempos autoritarios) para usos deportivo y de caza. No se puede portar cargada legalmente en un entorno urbano, y no es una ametralladora porque no puede disparar ráfagas ni puede ser convertida en una (como con ignorancia inadmisible en un policía, afirma un oficial) porque la legislación de EE.UU. (país donde provienen) exige desde hace décadas que el diseño del lower receiver haga imposible la conversión a arma automática.

 

Smith & Wesson M&P15 Sport II. Fuente smith-wesson.com. Redacción Espacio Armas.

 

 

Hasta la fecha no se ha registrado ni un solo caso en que AR15 provenientes del mercado legal hayan sido usadas en la comisión de delitos. Lo que se observa en las tomas exhibidas son AKM que jamás se han importado ni comercializado y alguna escopeta monotipo.

Los números de serie de los AR15 encontrados a bandas venezolanas hablan de la poca diligencia fronteriza al revisar documentación y equipaje.

Ya viene siendo hora de que policías y periodistas dejen de usar a Hollywood como fuente de ilustración, para no pasar el papelón de atribuir potenciales fantasiosos a la munición, como lo hacen los niños pequeños cuando comparan con sus amigos los autos de sus padres o quien orina más lejos.

Sobre la denominación, bastaba una revisión del diccionario (porque que lean literatura especializada disponible gratuitamente en Internet es pedirles demasiado esfuerzo) para comprobar que carabina, rifle y fusil son sinónimos intercambiables.

El potencial uso eventual (no recomendado porque daña el arma) de munición similar implicaría violar la ley, y considerarlo un riesgo es aceptar que ellos, policías y militares, tiene pésimo control de inventarios, en cuyo caso la culpa es totalmente de los uniformados.

En la nota (es excesivo llamarla reportaje) se menciona la apariencia del arma como algo que la hace más destructiva, complementando tal afirmación (equivalente a evaluar el potencial profesional del conductor por su apariencia) con una suposición del policía respecto a qué sucedería si el arma fuese usada por un delincuente.

Según esa línea de “razonamiento” equivalente a suponer que todo ciudadano civil es un potencial delincuente, cabría afirmar que todo policía es un potencial corrupto o abusivo, que todo hombre es un potencial violador o que toda mujer es una potencial prostituta. 

La seguridad está como está porque llevamos años de aplicación de teorías de gabinete que no resisten el menor análisis fáctico, que priorizan el bienestar de los delincuentes y adjudican vicio humano al entorno y a los objetos inanimados.

Los mismos criterios socialistas que pretenden justificar el robo cuando es por necesidad, como si los demás trabajásemos solo por deporte. Si el director del programa quiere enmendar la patinada de su calichín, le sugiero que dé una mirada al CV e historial de denuncias de las personas que el actual SUCAMEC ha retirado y han sido acogidos (presumo que sin conocimiento informado del ministro Morán, profesional experimentado en inteligencia electrónica) por la Alta Dirección a instancias de remanentes humalistas allí enquistados.

La población esta harta de la inseguridad y eso no se resuelve inventando chivos expiatorios (de fierro o de carne y hueso) ni mirando para otro lado cuando la corrupción se defiende intentando volver por sus fueros.

 

 

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Autor: Dardo López-Dolz

 

Redacción Espacio Armas

 

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